CONSAGRACIÓN
Oh, Señora mía, oh Madre mía, yo me ofrezco todo a Ti, y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi ser. Ya que soy toda tuya, oh Madre de bondad, guárdame, defiéndeme, y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén.
POR TU PUREZA Dios te salve, María, por tu pureza conserva puros mi cuerpo y mi alma; ábreme ampliamente tu corazón y el corazón de tu Hijo; dame almas, confíame a las personas y todo lo demás tómalo para ti.
| CONFIANZA En tu poder y en tu bondad fundo mi vida; en ellos espero confiado como niño. Madre admirable, en ti y en tu Hijo en toda circunstancia creo y confío ciegamente.
ESPIRITU SANTO
Te adoro humildemente. Ilumíname, fortifícame, guíame, consuélame. Y en cuanto corresponde al plan del eterno Padre Dios revélame tus deseos. Dame a conocer lo que el Amor eterno desea de mí. Dame a conocer lo que debo realizar. Dame a conocer lo que debo sufrir. Dame a conocer lo que, silencioso, con modestia y en oración, debo aceptar, cargar y soportar. Sí, Espíritu Santo, dame a conocer tu voluntad y la voluntad del Padre. Pues toda mi vida no quiere ser otra cosa, que un continuado y perpetuo Sí a los deseos y al querer del eterno Padre Dios. Amén.
| OFRECIMIENTO Cuanto llevo conmigo, lo que soporto, lo que hablo y lo que arriesgo, lo que pienso y lo que amo, los méritos que obtengo, lo que voy guiando y conquistando, lo que me hace sufrir, lo que me alegra, cuanto soy y cuanto tengo te lo entrego como regalo de amor a la fuente santa de gracias, que desde el santuario brota cristalina para penetrar el alma de quienes a Schoenstatt han dado su corazón, y para encaminar bondadosamente hasta allí, a los que, por misericordia, tú quieras escoger, y para que fructifiquen las obras que consagramos a la Santísima Trinidad.
|